Como en otras tragedias recientes y cada vez más recurrentes, vemos estos días paisajes arrasados, bosques, explotaciones agrícolas y ganaderas, huertos, negocios y viviendas destruidas bajo el fuego. Frente a tanta desolación, donde solo la memoria lo retornará desde el recuerdo, deseamos trasladar todo nuestro apoyo a los equipos contraincendios, a las familias y residentes en estos espacios y a los pueblos que se defienden contra las llamas.

Apelamos a la prudencia en el debate por la necesidad de prestar apoyo. Sin perder ni un segundo, se deben poner en marcha las valoraciones, a acometer por expertos profesionales, y tras ellas, la difícil reconstrucción de lo perdido y la adopción de las medidas que eviten que se repita. Surgen voces que apuntan a los cambios de uso de una parte inmensa de una España que hace tiempo se vacía irremediablemente y deja de apostarse por ella.

Hoy solo trasladar nuestra solidaridad, esperamos tras la valoración de las causas, su puesta en común ante una sociedad que desea conocer la verdad con honestidad, una verdad de todos y no sesgada, y sobre esta, ejercer acciones valientes, bien dotadas, de continuidad y de calado. Un país completo, de toda la gente por igual, de pueblos y de ciudades, en lo rural y lo urbano, solo uno, sin sesgos, atendido y cuidado.

Asociación Española de Arboricultura AEA